dato-duro.com

Argentina: ¿cuánto se tarda en salir de la pobreza? ¿Y de la riqueza?

¿Qué significa la pobreza estructural? ¿Cuántas generaciones se demora en salir? ¿Qué diferencia hay entre quienes más ganan y quienes menos? ¿Por qué cayó la cantidad de ricos en Argentina?

A fines de 2018, el empresario Eduardo Constantini afirmó: “En Argentina dejamos de ser billonarios, muchos”. En un contexto marcado por el aumento de la pobreza, la frase retumbó. La puerta que en realidad abre la expresión de la cara visible de Consultatio da a una discusión sobre las diferentes caras que tiene la relación dinámica entre la riqueza y la pobreza en Argentina. Más allá de esto, como cada año en que se llevan a cabo elecciones, aparece una frase: pobreza estructural. Pero siguiendo la línea de Constantini, también cabe preguntarse cómo afectan los ciclos económicos a quienes se encuentran en el primer decil de la distribución de los ingresos.

En Dinámica de la pobreza en Argentina“, Lucila Venturi Grosso subraya que en el país la pobreza tiene fácil la entrada y difícil la salida: “El análisis que compara solo dos años plantea que el estancamiento en el ritmo de reducción de la pobreza se debía a un problema de salida pero también, aunque en menor medida, a un problema de entrada. Sin embargo, cuando se analizó la dinámica considerando todos los años del periodo se encontró que el factor principal del estancamiento fue una menor tasa de salida de la pobreza”.

En ese mismo trabajo, en el que se compara los períodos 2004-2007 y 2011-2014, Venturi Grosso concluyó que “mientras que durante 2011-2014 predominó la pobreza transitoria, en 2004-2007 predominó la pobreza consecutiva. Esto es, en el segundo periodo hubo una mayor dinámica hacia afuera y dentro de la pobreza; los individuos que salían en algún momento, volvían a entrar en otro de los años del periodo. De hecho, la probabilidad de volver a entrar y, a su vez, de terminar siendo pobre al final del periodo fue mayor entre 2011-2014″.

Seis décadas

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) difundió un informe en el que es taxativa: un niño nacido en un hogar pobre de la Argentina, puede demorar seis generaciones mejorar sus condiciones de vida en cuanto a ingresos, nivel de estudios, vivienda digna y acceso a la salud, entre otras condiciones, para llegar a la clase media.

La OCDE elaboró un ranking, que tiene como promedio alrededor de cuatro generaciones y media. En primer lugar, se encuentra Dinamarca con dos generaciones. Mientras que en el último está Colombia con once generaciones. En lo que a la región respecta, en Chile también se tarda hasta seis generaciones, mientras que en Brasil son nueve las generaciones.

La espiral descrita en el informe inscribe que uno de cada tres niños con un padre que percibe bajos ingresos también tendrá bajos ingresos. No obstante, para la mayoría de las otras dos terceras partes, la movilidad ascendente se limita al grupo de ingresos próximo.

Según remarcó el Banco Mundial, en el informe ¿Progreso equitativo? Movilidad económica entre generaciones en todo el mundo, la movilidad social promedio más baja se da en África, donde solo el 12 % de los adultos nacidos en la década de 1980 ha recibido más educación que sus padres: “En cambio, la movilidad promedio ha mejorado en Asia meridional, América Latina, y Oriente Medio y Norte de África. Si bien la movilidad tiende a mejorar a medida que las economías se vuelven más ricas, el informe indica que no hay nada inevitable acerca de este proceso. Más bien, a medida que las economías se desarrollan, es más probable que la movilidad aumente si las oportunidades se tornan más equitativas, lo que en general requiere mayores inversiones públicas y mejores políticas”.

Menos ricos

También hay modificaciones en la cantidad de personas consideradas ricas. Según el Billionaire Census 2019, elaborado por la consultora Wealth X, la población de multimillonarios -aquellas personas con más de u$s 1000 millones en sus cuentas- se redujo 5,4% durante 2018, el segundo desplome registrado desde la crisis de 2008.

En agosto de 2014, la consultora británica Wealthinsight difundió un informe en el que detallaba cuántas personas, en Argentina, tenían un millón de dólares o más en sus cuentas bancarias: 35.800 argentinos. Un dato no menor es que, en ese momento, la venta la divisa cotizaba 8,40 pesos.

A nivel local, el aumento de la pobreza en 2018, alcanzando el 32 por ciento, marcó un crecimiento en la distancia entre la porción más rica y la más pobre: el decil más rico tenía ingresos 20 veces más altos que el decil más pobre de la población en el último trimestre del año pasado.

Según datos del INDEC, el ingreso promedio per capita fue de 11.031 pesos por mes. De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares, el 10% de la población de menores recursos captó el 1,6% de la renta, mientras que el decil superior se llevó al 30,8%.

Las últimas devaluaciones redujo la fortuna de los argentinos más ricos. Solo en 2018, perdieron, según un relevamiento de Forbes, alrededor de 7 mil millones de dólares a partir de la depreciación del peso entre junio y julio.

Uno de los apellidos más perjudicados fue el de Juan Patricio Supervielle, quien se cayó de la lista luego de que su capitalización bursátil pasase de 3000 millones de dólares a 1300. Lo mismo le sucedió al banquero Jorge Brito, cuya fortuna pasó de 1500 millones de dólares a 984 millones de dólares. En tanto que el mencionado Constantini padeció una caída del orden del 50 por ciento del valor de Consultatio.

Agregar comentario